Impaciencia, temor y malas perspectivas; los tres elementos que orquestan los primeros días de esta semana. Las pérdidas crecieron el día de hoy miércoles cual rl secretario del Tesoro en EUA: Henry Paulson señaló que el plan millonario de rescate financiero podría sufrir diversas modificaciones.
El Gobierno invertiría los originales 700 mil millones de dólares como una inyección a las instituciones financieras e lugar de invertirlos en activos tóxicos hipotecarios que impiden la liquidez del mercado financiero.
Tras este anunció que impacto a la mayoría de los participantes del mercado financiero, el índice Dow Jones Industrial que es el principal indicador de los mercados bursátiles norteamericanos cerro con una pérdida de 4.73%; mientras que el Nasdaq Composite lo hizo con un 5.16%
La Bolsa Mexicana se unió al mercado Bear con un baja de 990.3 unidades, cerrando su principal indicador (IPC) de nueva cuenta por debajo de los 19 mil unidades; ubicándose en 18,804.94 unidades.
La medida tomada por Paulson y los EUA aunque pretende inyectar liquidez; no convenció a los inversionistas que solamente percibieron dudas y pánico ante los cambios continuos que han recibido los planes de rescate al sistema financiero.
A la mezcla de factores negativos debemos de sumar los malos datos económicos, la pobre perspectiva económica, la negatividad ante los resultados corporativos y las preocupaciones en el mercado laboral.
Las peticiones de ayuda por parte de los corporativo, el recorte de personal, expectativas y producción. Los reportes han tenido que bajar sus proyecciones e incluso salir al público mostrando fuertes pérdidas.
Parece que presenciaremos al Santa Claus más pobre de los últimos años y una de las navidades mas austeras; ya que como sabemos el mercado bursátil se anticipa a lo cambios en el ciclo económico. Parece ser que apenas la recesión esta pisando a las empresas.
Sectores como el financiero, automotriz y el minorista han tenido que recurrir a medidas extremas y a publicar resultados negativos. En Asia y Europa han empezado a aparecer expectativas y acciones extremas que jamás se hubieran imaginado llegar a contemplar.
No es que tengamos que tener temor; pero sin duda debemos de estar preparados para lo peor. . . por si acaso.
El Gobierno invertiría los originales 700 mil millones de dólares como una inyección a las instituciones financieras e lugar de invertirlos en activos tóxicos hipotecarios que impiden la liquidez del mercado financiero.
Tras este anunció que impacto a la mayoría de los participantes del mercado financiero, el índice Dow Jones Industrial que es el principal indicador de los mercados bursátiles norteamericanos cerro con una pérdida de 4.73%; mientras que el Nasdaq Composite lo hizo con un 5.16%
La Bolsa Mexicana se unió al mercado Bear con un baja de 990.3 unidades, cerrando su principal indicador (IPC) de nueva cuenta por debajo de los 19 mil unidades; ubicándose en 18,804.94 unidades.
La medida tomada por Paulson y los EUA aunque pretende inyectar liquidez; no convenció a los inversionistas que solamente percibieron dudas y pánico ante los cambios continuos que han recibido los planes de rescate al sistema financiero.
A la mezcla de factores negativos debemos de sumar los malos datos económicos, la pobre perspectiva económica, la negatividad ante los resultados corporativos y las preocupaciones en el mercado laboral.
Las peticiones de ayuda por parte de los corporativo, el recorte de personal, expectativas y producción. Los reportes han tenido que bajar sus proyecciones e incluso salir al público mostrando fuertes pérdidas.
Parece que presenciaremos al Santa Claus más pobre de los últimos años y una de las navidades mas austeras; ya que como sabemos el mercado bursátil se anticipa a lo cambios en el ciclo económico. Parece ser que apenas la recesión esta pisando a las empresas.
Sectores como el financiero, automotriz y el minorista han tenido que recurrir a medidas extremas y a publicar resultados negativos. En Asia y Europa han empezado a aparecer expectativas y acciones extremas que jamás se hubieran imaginado llegar a contemplar.
No es que tengamos que tener temor; pero sin duda debemos de estar preparados para lo peor. . . por si acaso.
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